Francia – Prohibición de bolsas plásticas: 2da etapa

Francia – Prohibición de bolsas plásticas: 2da etapa

El 1 de julio de 2016, en el marco de COP21, entraba en vigor la ley de octubre de 2014 sobre la transición energética, prohibiendo la distribución de bolsas plásticas de un solo uso. Esta fecha marca la culminación de más de 10 años de reflexión en el seno de la sociedad francesa y representa ahora un verdadero giro medioambiental que abre la puerta a otras soluciones ecológicas como son las bolsas cabás reutilizables clásicas (polipropileno, poliéster) provenientes de materias naturales (yute, algodón, bambú), reciclados (RPET), biodegradables (maíz, patata) y por supuesto en papel.

Esta ley ha sido pensada de manera pedagógica con el fin de favorecer  una transición sana y perdurable. Dando  tiempo a los fabricantes, así como a sus clientes directos a  adaptarse a la nueva legislación, estudiando las diferentes posibilidades que se ofrecen a ellos y que le permitan además liquidar el stock de bolsas desechables. Ausentes  las bolsas plásticas en cajas, será todavía posible utilizar bolsas plásticas muy finas en los puntos de ventas, en las secciones  dedicadas a la venta de frutas y hortalizas.

Una segunda parte de la ley se dirige precisamente a esas bolsas “disidentes”, completando así a partir del 1 de enero de 2017 la prohibición de bolsas plásticas desechables y así sellar su suerte en el territorio francés, en la metrópoli así como en los territorios de ultramar. Esta etapa suscitará ciertamente más cambios que la primera puesto que el embalaje y transporte de productos a granel (frutas y hortalizas) son los más problemáticos.

A pesar del paso adelante realizado, otras preguntas deberán surgir para que los resultados  no se traduzcan en dos pasos hacia atrás. En efecto, las bolsas biodegradables o compostables que aparecen en la actualidad como la mejor alternativa para cubrir las necesidades de embalaje de frutas y vegetales, necesitan el cultivo de campos de maíz o de patatas, que tendrán también sus límites en el plano medioambiental.

Ya la bolsa reutilizable, mucho antes de la ley de octubre de 2014, reducía considerablemente el uso de bolsas plásticas. Pasamos de más de 10 billones a 600 millones de bolsas desechables consumidas por año en Francia en 15 años. El impacto de la producción de este tipo de bolsa de usos múltiples sobre el medioambiente no es nulo y debe ser tenido en consideración.

Vemos que entonces no existe soluciones milagrosas pero si varias herramientas a combinar para cambiar a profundidad y con convicción nuestros hábitos de consumo. El desarrollo de nuevos envases innovadores para la venta de productos a granel permitirá igualmente contribuir a ese profundo cambio social.

Anote que,  con alrededor de 80 bolsas de un solo uso utilizadas por año, los franceses son más bien buenos alumnos en relación con la media europea que es de 200 bolsas por habitante. Queda todavía un largo camino a recorrer para igualar el record finlandés  de 1 bolsa por habitante al año.

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